sábado, 18 de julio de 2009

Algunos autos locos de la subida al Pikes Peak



Pikes Peak International Hill Climb. En el lado Este de las Montañas Rocosas del estado de Colorado, a escasos 15 km de Colorado Spring se celebrará este fin de semana la popular subida anual al monte Pikes Peak desde el 10 de Agosto de 1916. 20 km de distancia de puro rally, cuya principal dureza aparte de aprenderse las más de 150 curvas que tiene el recorrido radica en la ascensión desde los 1.439 metros de altitud del punto de partida hasta los 2.869 metros en el que se sitúa el punto de llegada. Con razón se le llama también como Race to the Clouds (Carrera a las Nubes). Un desnivel que provoca que las mecánicas requieran ser muy potentes, especialmente para sobrellevar la pérdida de hasta un 30% de potencia que pueden sufrir por el efecto de la altitud.

Multitud de categorías y aparatos se dan cita en ella, desde motos casi de serie, pasando por quads, sidecars, buggies, camiones, pick-ups, 4×4 y preparaciones diversas además de algunos clásicos, hasta un total de unos 150 participantes. En tiempos de reglamentaciones y limitaciones diversas, la subida al Pikes Peak se convierte en el punto al que hay que mirar para admirar verdaderos autos locos. De los que a los aficionados del motor y de la competición nos gusta admirar y saber de su existencia y que se agrupan en la categoría Unlimited (el nombre lo dice todo). De algunos de ellos me voy a acordar en este post, no son todos los que están ni han estado, pero sí varios de los que más han dado que hablar. Va por los locos.

En el Pikes Peak hay una característica que los vehículos deben cumplir y que no es ninguna novedad y hablando de la categoría Unlimited más: hace falta cuanta más potencia mejor, y par, mucho par. Todo lo que sirva para que el trasto agarre y traccione vale pues marcará mucho el que pueda llegar a la cima parando el crono antes que la competencia.

Que funcione mejor o peor, que sea más efectivo o menos ya es otro cantar (tú dame potencia que del resto me encargo yo que decían los viejos pilotos). Si te sobran los CV por centenares y los Newton por metro de par motor también, ya tienes posibilidades mecánicas de hacer algo. Como vayamos justos mal empezamos.

La prueba actualmente parece que está algo olvidada por los fabricantes (aunque en EE.UU. sigue gozando de excelente salud), pero hasta hace no mucho vencer en el Pikes Peak era para muchos fabricantes lo mismo que ganar en las 24 Horas de Le Mans, ganar en el Rally de Montecarlo, batir un tiempo en Nordschleife o un registro de velocidad máxima en el anillo de Nardó.



Empezamos con uno de los pequeñines más vitaminados de la historia de la competición. El Grupo B del Campeonato del Mundo de Rally protagonizó importantes episodios en la historia de la subida al Pikes Peak. Aquí estamos en 1987 donde Ari Vatanen estuvo al cargo de hacer llegar a la cima todo lo rápido que le fuera posible al Peugeot 205 T16 con más de 500 CV de potencia.



No puedo irme de 1987 sin acordarme de mi brutalidad de rallies favorita: el Audi Quattro S1. Con más de 500 CV (se dice que llegaba hasta más de 600 CV), uno de los coches que revolucionó el Grupo B como el Audi Quattro S1 recibía un kit aerodinámico adecuado para el Pikes Peak que lo distingue del S1 “normal” (ya es decir) y la potenciación máxima de su motor. Fue el vencedor de ese año en manos de Walter Röhl, dentro de su categoría eso sí, el Grupo B.



Qué decir de este momento y vídeo mítico. En 1988 Ari Vatanen fue el que triunfara coronando el monte Pikes Peak en el Grupo B. La memorable secuencia que dió para hacer el propio film fue con otra máquina mítica sucesor del 205 T16, el Peugeot 405 T16. Una máquina hasta cierto punto muy similar al 205, pero que se beneficiaba de su tamaño algo mayor (más estabilidad), especialmente aquí en la subida.



Dentro de la categoría Open Division, en 1994 se hizo notar mucho un RUF CTR, apodado como Yellow Bird. Una criatura de RUF con base Porsche 911 993 Turbo, 550 CV y 4WD. Un aparato único, pues el mismo modelo de RUF “a la venta” era algo menos potente y sólamente con tracción trasera.



En la categoría Open Wheel lo más común es ver correr esos característicos buggies, muy parecidos a los que corren en competiciones de dirt-track (carreras en pistas de tierra batida). Aunque como se ve en algunos instantes del vídeo, también se ven cacharros que por aquí nos suenan más a un Fórmula 1 con aspiraciones camperas que otra cosa. Son uno de los toques de singularidad y color de esta prueba. Por cierto, en uno de estos últimos corría Nobuhiro Tajima, del que hablamos a continuación.



En 1996 llegó la máquina y el hombre que son el dúo a batir en términos absolutos. El Suzuki Escudo que veis en el vídeo se alzó con la victoria y es la referencia desde entonces en Unlimited. Con tracción total, menos de 900 kg de peso, su específica aerodinámica pensada única y exclusivamente para el Pikes Peak y un V6 2.0 biturbo que rinde en torno a los 1.000 CV de potencia y junto a su piloto Nobuhiro Tajima funcionan desde su aparición como un reloj.



El Toyota Tacoma es un pick-up del mercado norteamericano muy capaz. Tan capaz que en manos de Rod Millen llegó a tomar parte también en la subida al Pikes Peak. Posiblemente estemos hablando del pick-up más rápida del planeta. Aunque eso sí, como el cajón de carga no es lo más adecuado aerodinámicamente hablando fue convenientemente adaptado. Bueno mejor dicho no sé qué quedaría finalmente del Tacoma original, si es que llegaron a partir del mismo como base.



En este vídeo podemos ver un poco de todo de lo que se llega a ver en Pikes Peak. Pero me centro sobre todo en uno de los rivales directos del Escudo de Tajima. Sí, aunque el japonés viene arrasando en la última década no quiere decir que sea porque corra solo (ironic mode). Y en este vídeo vemos uno de los rivales que ha tenido estos años, en forma de un Toyota Célica Special que también se apuntó a la misma receta que el Escudo: 800 kg de peso, 1000 CV de potencia, mucha carga aerodinámica y un piloto con valor y manos para llevarlo rápido, Rod Millen.



Aquí tenemos al mismo Nobuhiro Tajima con una de las sucesivas evoluciones que ha sufrido el Escudo. Con este Suzuki Grand Vitara XL7 Escudo ganó el Pikes Peak en 2007 y además batió el récord. El japonés casi si completó los 20 km de subida al Pikes Peak en 10 minutos raspados. Poco le faltó, muy poco, pues paró el crono en 10:01 y pico. En 2008 volvió a ganar con prácticamente la misma unidad, aunque no llegó a superar el registro. Ahora pensemos que cuando empezó su reinado con el Escudo el crono que marcaba era de 10:20 y algo.



Para terminar una pequeña demostración de por qué me refiero a estos engendros como autos locos (si es que no ha quedado claro). Fijaros tan sólo en esa demostración del Toyota Tacoma de Millen en el Festival de Goodwood. Tras verlo ya podéis pensar seriamente si hay o no hay que estar loco (y gustar el tema) para subirse a semejantes brutalidades sobre ruedas. Por fortuna no es famoso Pikes Peak por los accidentes graves (¡que siga así!) porque de serlo quizás hace tiempo habríamos visto en él también líos con reglamentaciones y 1001 limitaciones.

Pero dejémoslo así... que para algo es la subida al Pikes Peak.

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