miércoles, 2 de diciembre de 2009

Skelta, el “canguro” de Track Day llega a Europa


En los próximos meses llegarán a Europa los primeros modelos de Skelta, un fabricante australiano que presume de fabricar deportivos para competición y trackday esbeltos como canguros, basando su efectividad en su peso ligero (en torno a 720 kg), la relación de pesos mágica de 50/50, su privilegiada aerodinámica y motores relativamente potentes y asequibles.

El deportivo de Skelta se ofrece en dos sabores diferentes, ambos biplazas y con un chasis monocasco de fibra de carbono y aluminio. Por un lado el Skelta G-Force destaca por su rigidez estructural y su techo desmontable estilo targa. El Skelta Spyder por su parte presume de carrocería ensanchada y techo totalmente descubierto con un pequeño parabrisas estilo barqueta.



Hoy en día para disfrutar de un automóvil competitivo en rallys, ascensos y trackdays que a la vez esté homologado para circular por carretera, hay que enfrentarse a costosas preparaciones y “pelearnos” con la ITV para conseguir las homologaciones necesarias. En este caso los Skelta son extremadamente eficientes en competición y te permiten regresar a casa y aparcar en tu garaje el mismo automóvil con el que acabas de correr sin necesidad de más quebraderos de cabeza.

Otro de los puntos fuertes del Skelta es su aerodinámica, con una carrocería extremadamente baja, un gigantesco alerón trasero regulable y un efecto suelo que consigue pegar al Skelta al asfalto con una presión aerodinámica adicional de más de 200 kg.



Para que el precio de estos deportivos no se eleve hasta las nubes, Skelta equipa a sus máquinas con el motor 2.0 VTEC de Honda sobrealimentado para ofrecer 340 CV y por otro lado para las versiones más avanzadas con un motor Hartley 3.0 V8 de 460 CV.

Quizás su estética no sea demasiado agraciada, con un frontal con pequeños faros redondos y una parrilla cargada de elementos aerodinámicos para facilitar el flujo del aire y pegar a esta máquina al asfalto. Y es que el objetivo de este automóvil no es ser el más bonito ni el más llamativo en las calles, sino ser el más rápido y eficiente en competición a un precio relativamente asequible.



Por cierto, el nombre de Skelta surgió en la noche en que el fundador de la marca estaba planificando el proyecto con una radio a su lado en la que en un momento dado comenzó a sonar Helter Skelter de The Beatles.

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