martes, 5 de mayo de 2009

Obama anuncia la bancarrota de Chrysler; el pacto con Fiat ya está firmado



Ya es oficial. Barack Obama acaba de anunciar en una conferencia de prensa televisada que tal y como se rumoreaba, Chrysler se declarará en bancarrota con efecto casi inmediato tras fracasar las negociaciones con los acreedores, solicitando amparo bajo el Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos. Igualmente, el pacto entre Fiat y Chrysler ya es un hecho. Ambos fabricantes han alcanzado un acuerdo que permitirá a la compañía de Sergio Marchionne entrar en el fabricante de Auburn Hills, proporcionando a este último servicios de ingeniería, plataformas y distribución a cambio de acciones y, probablemente, líneas de producción con exceso de capacidad.

El presidente de Estados Unidos también ha garantizado que todo el dinero invertido en Chrysler por el gobierno será recuperado antes de que Fiat se convierta en accionista mayoritario. Por otro lado, GMAC, el antiguo brazo financiero de General Motors, se convertirá en la entidad de préstamo para su red de distribución.

Por el momento el papel de Fiat en todo este asunto sigue siendo un tanto nebuloso. Sabemos sin embargo que el acuerdo alcanzado contempla la venta de los principales activos del fabricante estadounidense a una empresa conjunta que pasará a convertirse en la nueva Chrysler. Su formación necesitará entre uno y dos meses. Bob Nardelli, confirmando los rumores, se marchará de Chrysler una vez finalicen los trámites, abandonando su posición de consejero delegado para regresar a Cerberus Capital Management en calidad de asesor.

En cuanto al reparto de propiedad, una vez más se confirman los rumores de las últimas semanas. El fondo de pensiones del sindicato de la automoción poseerá el 55 de la nueva Chrysler, mientras que los gobiernos de Estados Unidos y Canadá (que prestarán 3.500 y 2.400 millones de dólares para ayudar en el proceso) tendrán un 10%. Fiat participará en el grupo con un 20%, pero tendrá ocasión de ampliar dicho porcentaje al 35% en tres pasos adicionales cumpliendo los siguientes requisitos: ofrecer a Chrysler una plataforma para su fabricación en EEUU con un rendimiento de 5,8 L/100 km (40 millas por galón según la medida original); proporcionar motores de bajo consumo también para su producción en EEUU; y facilitar la exportación de vehículos Chrysler en todo el mundo utilizando la red de concesionarios Fiat.

Es necesario señalar en todo momento que aunque la reestructuración afectará a todo el grupo, Chrysler sólo se declarará en bancarrota en Estados Unidos. Sus divisiones internacionales, por tanto, seguirán trabajando como hasta ahora.

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